miércoles, 13 de mayo de 2009

¿dónde está la lista?



Hace unos días leí una frase que me provocó una irónica sonrisa, pero que se ha instalado en mi cabeza como “starter” de un pensamiento que ya pululaba en mí desde hace un tiempo.
La sentencia rezaba así; “¿Dónde está la lista que distingue las dictaduras buenas de las malas?”.

Esta reflexión dispara directamente al centro de las trincheras ideológicas que defienden con toda su munición argumentativa, aquellas dictaduras que les son próximas a su posicionamiento político, al menos en la teoría. Obviando que estos regimenes totalitarios o democracias de papel mojado son proyectos personalistas y en gran medida construidos a imagen y semejanza del todo poderoso sátrapa de turno. No siendo más que un trágico reducto donde los derechos elementales más básicos y que deberían ser respetados y reconocidos por todo el mundo, son obviados, olvidados y desterrados. Donde sólo caben en las fantasías, que dan las horas de prisión, de los que osaron alzar la voz contra estos regimenes tiránicos y vetustos, que a base de represión, miedo y control aspiran a postergar el fin de ese lucroso negocio para los líderes del cortijo-nación.
Así los derechos humanos, la libertad de expresión, el derecho a huelga, a reunión, la libertad de afiliación o incluso la propia identidad sexual son elementos que no se valoran, no se respetan, no se toleran, si escapan del baremo que el dictador ha establecido.
Por eso me cuesta comprender, como se puede defender formas de estado donde las libertades son exiguas o inexistentes. Añadiendo que tu vida no tiene ningún valor y sigue los designios del líder supremo.
Pero claro, debe molar mucho, muchísimo, ver como ondean esas banderas tan molonas que luego desde la comodidad del propio salón de cada uno defendemos con los privilegios que oferta vivir dentro de una democracia europea.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Mal de lenguas

Hace unos días vi un cartel que llamaba a los aragoneses a manifestarse contra la imposición del catalán en Aragón. Leído así, parece que una turba de furiosos catalanes con piolet en mano y barretina en la otra van a entrar por la franja de Ponent, para ocupar Aragón…
Nada más lejos de la realidad, lo que pretendían los grupos convocantes, no era otra cosa que seguir jugando con la demagogia que siempre pulula sobre las lenguas en España.
Ellos consideran que dar un marco de protección dentro de Aragón, en las zonas catalano parlantes al catalán es una imposición lingüística de esta lengua sobre el castellano y que por supuesto, todos los aragoneses deberán rendirse al credo catalanista y aprender catalán, incluso donde nunca se ha hablado...
¿Opinan lo mismo del aragonés, que se habla en el Pirineo? ¿También es una imposición?




Desde mi punto de vista considero crucial que todas las lenguas tengan una cobertura legal que les de un amparo, al nivel de su realidad social en esa región, al que aferrarse para no perder su identidad y acabar siendo un dialecto lleno de barbarismo, con construcciones verbales o gramaticales incorrectas. Por ello, considero que la variedad dialectal que se habla en las zonas colindantes con Cataluña y Valencia, de Aragón deben tener un marco que recoja sus necesidades, sus derechos y sus deberes. Se les debe dar una cobertura para que el idioma, y la cultura que arrastra con él, no se pierda en el limbo, no se vulgarice. Se le debe dar ámbitos formales para que pueda crecer, según sus necesidades y conseguir que el catalán pueda ser usado en todos los ámbitos, en esa zona, con total normalidad y en igualdad de oportunidades, para sus habitantes que el castellano. No pretendo un proceso de sustitución lingüística, lo que busco es una igualdad de oportunidades y con ello dotar de los mismos recursos e igualdad de oportunidades de desarrollo a lenguas que conviven en un mismo espacio, si llega a ser viable.

Pero más allá de crear una determinada ley de lenguas, para acoger, proteger, una lengua, que es parte del patrimonio cultural, social y personal de esa zona, no debemos olvidar que las lenguas están hechas para comunicar y no para dividir. Así resulta muy cansino escuchar los mismos tópicos que pululan en los eternos debates que se adoban luego con varios espacios comunes y manidos para querer de esta manera atraer hacia tu trinchera lingüística a los desinformados. Ya que contraponemos la superioridad de nuestra lengua a lo que hablan “los otros” y destacamos las grandes virtudes, mientras “ellos” no dejan de hablar un vocablo que no es más que un nido de áspides. Y para ello recurrimos a inventarnos la historia, falsear la realidad o humillar a los que hablan otra lengua, como si fuesen nativos sin civilizar y mereciesen la condescendiente labor socializadora que se producirá cuando acojan nuestra lengua y abandonen su sucia cultura inferior…

Debo reconocer que esta situación, no es nueva para mí, desde que empecé a entender como funcionaba el mundo, la he visto. Pero tengo que ver con cierto desánimo que se sienten las lenguas, en todos los sitios, como enemigos a batir, en vez de oportunidades de descubrir nuevas oportunidades.

domingo, 3 de mayo de 2009

callado estas más majo



Después de varios días desconectado de la realidad y viviendo en el mundo paralelo que supone que sea fin de semana y no estar por casa, ahora cuando he llegado y he encendido el ordenador, me ha sorprendido ver como en varias webs de información destacan que la libertad de expresión de la prensa corre malos tiempos. En todas las webs se alude a la crisis económica como factor agudizante de ello, en el mundo en general y sobretodo en los países más industrializados.
Pero más allá de plantearme si la crisis es consecuencia o excusa, para crear profesionales, con baja capacidad de crítica y sectarios con el medio que les paga. Me preocupa el fin mismo de la propia profesión. Donde se pasaría de un periodismo libre, comprometido, crítico y plural, a una serie de panfletos editados de forma sistemática, en la cual los reporteros no dejarían de ser meros transcriptores de las palabras dictadas desde los responsables de la redacción.

Habrá que plantearse que importantes razones son las que asustan a los redactores jefes, para no permitir que un reportero explique, cuente, narre, una noticia, sin tener que pasar el filtro de la propia censura que hace el medio…



Así podemos, también, lamentarnos de la deplorable situación informativa que padecen en muchos países con débiles democracias o con regimenes dictatoriales o personalistas. Ya que no deja de ser inquietante que este año hayan muerto 18 reporteros en el mundo, como consecuencia de su cometido profesional o centenares de ellos pasen sus horas entre las rejas de una prisión, por querer contar de forma veraz, libre y valiente la realidad que le rodea.

De esta manera se nos crea una paradójica realidad, donde quien puede usar la libertad de prensa, por las garantías constitucionales que posee, no puede hacer gala de ella, porque los medios se aferran a su línea editorial y no permiten capacidad alguna de disensión a sus trabajadores. Y sus colegas de fatigas, nacidos muchas veces en el otro hemisferio, que buscan explicar a sus iguales de una manera independiente del quión que marca el Estado que sucede en su país. Encuentran que al hacer gala de este derecho, son perseguidos, torturados, encarcelados e incluso matados.

Esta situación me recuerda mucho a una frase que los padres suelen decir, entre los dientes, a los niños que preguntan cosas que ellos consideran inoportunas; "callado estas más majo"

lunes, 27 de abril de 2009

Cuestión de peso



Hace unos días fue San Jorge… Sí, o como es más comúnmente conocido, Sant Jordi o el día del libro… a esto me refiero exactamente; que se pasa por alto que también coincide con el día de Aragón. Para mí este desconocimiento de ese dato, no es casual, ya que Aragón, es una comunidad desconocida fuera de sus límites territoriales. Más allá de los tópicos que se han generado; fama de cabezones, la Virgen del Pilar, el No al Trasvase y la Expo del año pasado, muy poco se conoce, se sabe de esta comunidad. En esta perorata no encontrareis una defensa patriota de este territorio, dado que no soy nativo de aquí, aunque sí me siento muy aragonés. Mas bien es una reflexión, sobre la importancia, relevancia de Aragón, dentro de España. Ahora que he tenido la oportunidad de verla desde fuera y ahora desde dentro.

Hace unos años, cuando mi novia, natural de Teruel estudiaba en otra comunidad, le preguntó un amigo; “¿Es bonita Granada?” ella le decía que no lo sabía y ante la insistencia de su compañero, le inquirió que porque le preguntaba por Granada, a lo que él contestó; “Teruel no es un pueblo de Granada”…
Podríamos comenzar la reflexión, por la provincia de Teruel, tal vez de las más castigadas por su despoblación. Un paciente me contaba con cierta sorna un día, que los turolenses, como iban a quedar tan pocos, que dentro de unos años serían como los indios de América y los meterían en una reserva.
O sino podríamos hablar de los pueblos del alto Aragón vacíos de vida, o llenos de agua y siluros. Aunque también podríamos hablar de las minas cerradas o del envejecimiento de los pueblos.

Pero lejos de centrarme en estos temas quiero hacer otro tipo de reflexión; del poco peso que los sucesivos dirigentes de los gobiernos autonómicos aragoneses han sabido dar a Aragón. Por esto, ellos deben ser los que deben sentir que han fallado en una idea primordial; que es poner a Aragón en un lugar, donde sea tenida en cuenta. Porque no hablamos de acaparar flashes de fotos, minutos de radio o grandes titulares. Hablamos de que con este peso específico las necesidades propias de los aragoneses pueden ser resueltas, satisfechas con una mayor celeridad y satisfacción.
Así es necesario que los diferentes gobiernos; autonómico y provinciales sitúen a Aragón en el mapa y de esta manera avancen, para dotar a esta comunidad de sus reivindicaciones históricas, para satisfacción y orgullo de los aragoneses de su propia tierra.


Un país

miércoles, 22 de abril de 2009

¿quién debe poner el cascabel al gato?



Hace un tiempo que parte de la justicia española se ha convertido en el baluarte defensor de los derechos internacionales y allá donde hay una tropelía contra la humanidad, emerge un juez español para intentar juzgar los hechos acontecidos. Tanto da que sea los ataques de los israelitas a la población civil palestina, como un juicio contra un dictador, como Pinochet (luego andamos a vueltas con nuestra particular dictadura…), como los vuelos de la CIA, hasta lo más reciente; intentar juzgar a los que han dado cobertura legal a la base de torturas que tiene en la isla de Cuba los Estados Unidos.

Todas estas acciones me parecen encomiables, muy dignas de cualquier persona docta en leyes y con una cierta sensibilidad hacia diversas situaciones a las que se han tenido que enfrentar seres humanos que han visto como perdían sus principales derechos.
Pero esta situación me plantea una duda; ¿Es la justicia española la que debe juzgar estos casos? ¿No existe un Tribunal Penal Internacional? ¿Es éste un mecanismo eficaz, para acometer las funciones que desempeña? O sólo es una fachada para enjuiciar a “pobres diablos”, y las acciones de muchos países que no han firmado el estatuto para adherirse a la corte quedan excluidos de la jurisdicción de él y tienen manga ancha, para poder usar la declaración de los Derechos Humanos, como papel para limpiarse las manos después de humillar lo que en ella se expone.

Por ello ante estas dudas que me surgen, creo que hay un evidente problema de cierta impunidad de poderosos países que pueden obviar (cuando a ellos les conviene) lo que recoge la declaración de los DDHH y los diferentes tratados internacionales. Para usar su fuerza, poder e influencia a su gusto y necesidad.
Por esta circunstancia la comunidad internacional (si este concepto existe como tal y no es un eufemismo) debería ser firme y no permitir estas actuaciones impunes, usando la voz y cobertura que debería ofrecer la ONU. Mas este organismo hace mucho que quedó como mero escaparate del sueño que pudo ser y no será, mientras mantenga su servidumbre y su estructura actual. Para ello debe dejar de ser un ente supervisado, vigilado y tutorizado por unos pocos estados, para convertirse en un organo de férrea e independiente vigilancia de los DDHH, y esto pasa por la cooperación internacional y verdadero compromiso de todos los países por promover, por luchar medidas en pos de la defensa de los derechos humanos. Sólo con los esfuerzos compartidos de todos podemos superar este gris horizonte.

Pero... ¿quién se moja? ¿quién pone el cascabel al gato?

miércoles, 15 de abril de 2009

El día de...




Desde hace muchos años he venido celebrando con bastante ilusión el día de la República, en sintonía con mi ferviente republicanismo. Muchas veces eran pequeños actos, en otras ocasiones tuve la oportunidad de idear y luego participar en actos en homenaje a los republicanos caidos o a compañeros que vivieron esa feliz y dura época.

Pero esta emoción, este jolgorio que sentía no hace tantos años, poco a poco se ha ido tornando en una cierta sensación de hipocresia. Dado que pienso que la República no es un ente muerto, no es algo del pasado y como tal, no concibo celebrar sólo hoy su día y el resto del año, no trabajar en pos de ella y a favor de la difusión de sus valores, de lo que comporta, de explicar porque la defiendo ante otros tipos de forma de estado. Así este día no me trasmite más sensaciones que lo que supuso históricamente. Pero no centro todo mi sentimiento republicano en esta fecha, para luego una vez apagadas las velas del cumpleaños y abiertos los regalos olvidarme de mi compromiso, tácito, con el 14 de Abril, hasta el próximo año.

Opino que los; “días de..”; la lucha contra el SIDA, contra la pobreza, del voluntariado… sólo sirven para rellenar unas cuantas hojas o líneas en los medios y acallar alguna mala conciencia, que piensa que ese día poniéndose el lazo rojo, dando dinero en la hucha que le arriman, o a una ONG ya ha colaborado y ha acallado a su pepito grillo particular. Por ello, entiendo que estas fechas puntuales están señaladas en el calendario con cierta hipocresia, si luego no continuas con esa lucha, reivindicación… ya que todos nos sumamos en esas horas al escaparate de las buenas maneras y a la foto. Para volver a esconder la bandera, el lazo, las buenas voluntades, en el arcón del altillo, hasta el año que viene…

Si bien, es cierto que en última instancia estos días sirven para dar un cierto relieve social a cuestiones que suelen o pueden pasar desapercibidas. Prefiero hacer de las luchas que comparto, una continuidad de ellas, cada día y no una postal de buenas voluntades.

Salud y República, compañeros!!

sábado, 11 de abril de 2009

posesión



“Eres mía o de nadie” le habrá dicho, antes de matarla, o en el mejor de los casos de dejarla herida, con el cuchillo de la cocina, con el palo del coche, con la escopeta de cazar.

Este sentimiento de posesión, de dominación sobre tu pareja es algo que me produce cierta sorpresa, porque ninguna persona pertenece a nadie más que a si misma. Por tanto, me cuesta llegar a pensar que puedas desde humillarla, con amenazas, con desprecios, con bofetadas o palizas, hasta querer finiquitar su vida…
Así este tipo de noticias que de forma recurrente nos salpican, durante el desayuno me producen una extraña sensación amarga. No comprendo como es posible llegar a matar a alguien, cuando esta no quiere seguir conviviendo contigo, no quiere seguir pasando miedo por el día, a que llegue el lobo feroz y ocultando, luego los recuerdos de sus palizas.

El mundo está lleno de garrulos, de eso no cabe duda alguna. Mas no justifica actos como estos, en los que la inteligencia humana queda retratada, bajo los tópicos, la ignorancia, la costumbre, los vicios heredados durante generaciones. Por ello, creo que este tipo de violencia necesita un enfoque mucho más directo y más amplio. No sólo se debe combatir a estos maleantes con la justicia, sino que se hace imperiosamente necesario que se aborden todos los espectros que rodean y justifican sus actos, destruyendo los nocivos hábitos que desde tiempos pasados arrastramos. Por ello es imprescindible acompasar toda reforma legal que se haga en materia de protección, con una ardua tarea, en la que la piedra angular sea una educación que nos enseñe, nos muestre, de forma certera y sin lugar a dudas, que no es que somos todos iguales, sino que además no somos nadie para maltratar, amedrentar, violentar, agredir, por supuesto matar a otra persona.
Creando de esta manera no sólo una nueva conciencia dentro de las generaciones futuras que rechazaran este tipo de actos, sino que además serán más sensibles ante hechos como estos y la presión social, contra el agresor será mayor.