¿por qué este nombre? hace tiempo escuché esta expresión y pretendo ser sincero, aunque sea molesto... como gatos en el estómago. bienvenidos a éste, mi experimento
lunes, 13 de marzo de 2017
Consejos de belleza
Tengo la clara percepción que no sabemos que significa el Día de la mujer trabajadora. No es un día para regalar flores, para dar: “enhorabuenas”, como escuché en el trabajo ese día. Ni tan siquiera para sentirse orgulloso de que exista, porque si se marca en el calendario, es porque aun existe una brecha solo por el hecho de tener pene o vagina, sin más. Porque al final solo se reduce a esto. Llamarte Mario o María limita o expande tus oportunidades y hará que cobres menos o te digan lo guapa que eres cuando hagas bien tu trabajo.
Yo no quiero oír aquello de: “¡Qué guapa es tu compañera!”, cuando se alude a ella por sus actitudes profesionales. ¿Alguien piensa que un paciente diría lo mismo de mí, después de haberle aplicado un tratamiento o haberlo atendido en planta? O en cambio, pondría en valor mi actitud frente a su patología y como la abordé.
Por ello, no creo que sea un día para celebrar nada. Si no para seguir luchando, como el resto del año, para que en un futuro sí pueda ser una fecha festiva o simplemente, quede como una fecha histórica, porque ese día hace más de un siglo ya, empezó esta batalla.
De esta manera, necesitamos menos consejos de belleza, menos parabienes y tomar más conciencia que solo luchando y visibilizando el problema podremos acabar con esta desigualdad.
miércoles, 1 de marzo de 2017
Con dinero chufletes
Y es que, inevitablemente, estas semanas sirven para confirmar que la justicia es para quien se la puede permitir. Podemos divagar sobre si las tarjetas, las facturas falsas o si lo hizo por amor y ella era muy confiada. Pero, mientras, nos perdemos en el espectáculo mediático, a abuelas analfabetas les han dicho que: "debían saber lo que firmaban", cuando estalló el escándalo de las Preferentes. Me da la impresión que como comparación, para ilustrar el asunto sirve.
Siguiendo con la reflexión de El Roto, podríamos pensar que la justicia solo existe para quien se la puede pagar.
Pero, sería un craso error pensar mal de una institución vital para la credibilidad de un Estado o, tal vez, un infantilismo pensar lo contrario si leo los titulares de prensa de estos días. Porque al final, la amarga sensación es que la justicia tiene dos varas de medir, y según la minuta que cobre el abogado de turno, así será la sentencia.
Ante esta desagradable percepción de la justicia, me salpican muchas dudas: ¿los jueces hacen diferente su trabajo, solo por quien se sienta como acusado? Terrible respuesta según la que se conceda, es impensable pensar que se puede ejecutar una sentencia en un sentido o en otro. Por eso, no puedo creer que estén influidos por la importancia del acusado.
Dando por hecho que sobre ellos no tengo ninguna sospecha, ¿las leyes están capacitadas para juzgar igual al ladrón de guante blanco, o solo se hicieron para el pobre roba gallinas?
Tal vez esta sea el centro de toda disquisición, y si así fuese: hay alguna voluntad política para cambiar este doble baremo.
En consecuencia, cuando pase el show de la prensa y los platós televisivos, deberíamos reflexionar sosegadamente si esta justicia nos sirve y porque falla. Dado que los ricos salen indemnes y los pobres pagamos los desperfectos de este sistema.
Porque sino como dice la sabiduria popular: seguiremos viendo que con dinero chufletes.
miércoles, 15 de febrero de 2017
No seas feminazi
Varias preguntas para ir centrando el tema y, por supuesto, mi postura:
¿Qué nos sería más fácil, elaborar una lista de 10 científicos que han ganado el Nobel o de 10 científicas? O, ¿Quién fue Rosalind Franklin?
¿Qué sabemos de las científicas durante la IIª República o durante el franquismo?
O, algo más cercano, ¿Cuántas rectoras de universidad hay en España?
Después de varios segundos, seguramente, todos nos hemos visto abocados a buscar en Google la respuesta. Pues bien, no cierres esa web y busca también: "mujeres ciencia" y el aclamado término: "feminazi", ¿Cuál crees que tiene más entradas?
A mí me habría gustado pensar que el primero tiene más entradas. Pero el burdo, maniqueo y retrógrado adjetivo usado por la caverna machista tiene hasta tres veces más entradas (y entre ellas imágenes de mujeres con bigotes de Hitler como emblema de lo que representan, de forma supuesta).
Y en esta tesitura nos encontramos, intentando explicar lo que debería ser obvio: la igualdad de derechos y obligaciones de mujeres y hombres ante las mismas situaciones. Pero esto aún debe quedar muy lejos, cuando se insulta diariamente, en las redes sociales, o bajo dobles sentidos en muchos medios tradicionales, a las mujeres o cualquier persona que defienda sus derechos.
Porque ahora ser feminista es un riesgo y simbolizan a una persona dispuesta a quebrar y a acabar con los hombres. Es un ogro que quiere comerse a los hombres y colgarse victoriosa la piel del macho en la puerta de casa, a la vez que hace un rito de magia oscura con los otros ogros y brujas en una oscura cueva, para celebrar la caída de ese macho ibérico.
Pero dejémonos de tópicos, mentiras e idioteces. Porque lo que subyace al final, es el pavor de los hombres a perder ese control sobre todo lo que les rodea, su vida, su sociedad, sus normas.
De esta manera, es triste, penoso y cansado pensar que en el 2017 aun tenemos que explicar cosas obvias: "que no se ayuda en casa" si no "que se comparten las tareas de casa", que hay que denunciar las agresiones, del cariz que sean, que nadie "va provocado" para que un machito le manosee. Y, sobre todo, desde la Administración se debría tener esa sensibilidad para tratar el tema, dar la cobertura y atajar el problema.
Pero mientras sea gratuito tildar de "feminazis" a las mujeres que defienden sus derechos, se pueda amedrentar a una chica en un espacio público y la sociedad te anime a callarlo, muchos pasos hay que dar para abrir los ojos de esta sociedad que aun tolera esta violencia y estas injusticias.
sábado, 4 de febrero de 2017
Rusia ganó la Guerra Fría
Allá vamos...
Una de las primeras medidas que ha ejecutado Trump ha sido obstaculizar con todos los medios legales y burocráticos el desarrollo de la ley sanitaria que intentó crear Obama en Estados Unidos.
Si bien, era previsible que el partido republicano se cebase con esta ley, hasta cercenarla y eliminarla del sistema social norteamericano. Desde el punto de vista del principal votante de Trump sorprende bastante, porque los mayores beneficiaros de esta red estatal sanitaria serían ellos mismos. A saber, votante de mediana edad, parado (por la deslocalización de su fábrica) y por ende, sin cobertura sanitaria que le pueda cubrir un ataque al corazón o la fractura de cadera de su mujer.
¿No resulta paradójico que el presidente, que se presentó como el antisistema u outsider, lo primero que haga sea acabar con el Obamacare? A mi sí que me lo resulta porque las principales críticas contra este sistema sanitario han sido vertidas por las compañías privadas sanitarias y ellas han auspiciado las campañas del partido republicano contra esta medida.
Con medidas de cariz conservador, retrógrado en los derechos sociales y con una vertiente tan parcial queda patente que Trump no será ese antisistema que cambiará el sistema norteamericano, para que el obrero medio pueda volver a trabajar. Sino que será la voz de los grandes lobbies que confían en poder acaparar más cuotas de poder a costa de que los ciudadanos sigan viendo mermados sus derechos sociales.
¿De verdad que es factible que un multimillonario especulador inmobiliario sea un outsider antisistema?
Lo dudo, aunque esto lo descubrirán los norteamericanos dentro de cuatro años cuando observen como han perdido derechos. Engañados por un titular de falsas esperanzas que podía parecer cierto. Pero quedaron deslumbrados por el boato y la palabrería fácil de Trump.
Tal vez, es lo mismo que he conseguido con el titular de hoy, lanzaros un cebo para que leáis la columna... Aunque viendo las últimas noticias, me temo que Putin es quien manda en la Casa Blanca y, al final, será verdad que Rusia ha ganado la Guerra Fría.
jueves, 12 de enero de 2017
El ombligo de Pablo y de Iñigo
Lo que se llamaron las "Fuerzas del cambio" llevan varias semanas ensimismadas en mirarse su propio ombligo. Para así medir quien es más alto, más guapo y más fuerte dentro del partido.
Al final parecerá ser que ese cambio que nos propusieron se basó en llegar al Congreso, representar alguna escena para llenar sus medios y los ajenos, Twitter y varios posts de Facebook. Y después, su iniciativa parlamentaria se ha diluido en la mediocridad e irrelevancia. Ya que vistas las noticias de estas últimas semanas deben pensar que a los españoles nos importa más quien dirige su formación o quien lanza la pulla pública a su rival más sórdida o ruin.
En esta tesitura, se nos han escurrido temas que deberían marcar la agenda política estatal, y con sus enredos, han dejado pasar. Es difícil saber su postura al respecto de los presupuestos del Estado, o sobre la postura flexible y servil del PSOE, en las últimas negociaciones parlamentarias, entre otros. Realmente me parecería más interesante que hubiesen centrado el debate político en la pobreza energética, y no dedicasen sus esfuerzos en insertar publicidad del amigo Errejón o Iglesias en mis apps del móvil.
En consecuencia, entre debates y pullas de bajo calibre, carente de todo tipo de interés ideológico, vamos pasando los días. Con la extraña sensación que su cambio se diluye, su acción política se vuelve obtusa e incierta, sin saber realmente cual es su función en la política: ¿llegaron para cambiar la sociedad? ¿Llegaron para quedarse ellos? O,¿llegaron para hacer ruido y animar las charlas de sobre mesa con sus escenificaciones calculadas?
domingo, 25 de diciembre de 2016
Querido Papá Noel
Te diría que este año no he blasfemado. Pero no es cierto. Me arden las entrañas ver como seguimos jugando con la dignidad de la gente que nos rodea, como permitimos que nuestros vecinos mueran congelados (o por una vela), porque no pueden pagar sus facturas de la luz en invierno. Me duele que siga habiendo desahucios y nadie los recuerdes.
Te diría que me he comido la sopa. Pero se me hace eterna pensar que la hambruna sigue recorriendo como un fantasma África, y se arremolina en el desierto. Donde deja cadáveres expuestos al sol, como obscena marca de su paso.
Te diría, también, que he compartido mis juguetes con otros niños, pero tampoco. Solo veo que Europa enjaula a los sirios, a los afganos, a los hijos de las guerras que auspicia o permite Europa, en Turquía o en el sur de Europa. Para que allí no molesten, ni sean visibles. Para que así, nadie se sonroje por su falta de dignidad, de ética, de valores.
Y así, en esta tesitura después de explicarte como me he portado este año, te pediría que me trajeses: más responsabilidad social para poder seguir luchando contra el hambre en África. Algún pasaporte para todos los refugiados que se acumulan en las playas esperando que su futuro no se desvanezca entre las olas del horizonte. Me gustaría también tener más conciencia y saber que perpetuar errores no hará que el gobierno mejore sus políticas, ya que no quiero más pobreza, no quiero menos derechos, no quiero menos libertades.
Tal vez sea mucho pedir, pero me gustaría que este año me hagas caso y esta pueda ser la última carta que te escriba.
viernes, 2 de diciembre de 2016
Morir y que te lloren
Esta frase no pasa de ser una de esas, con las que los humanos llenamos el aire en los velatorios, para reconfortar a la familia del difunto, y realmente, salvo deshonrosas excepciones, suele ser, de algún modo, cierta.
Pero la realidad suele ser testaruda y los sucesos de estos días han llevado a la hipérbole estas expresiones. A saber, cuando hemos acabado oyendo que Rita Barberà era una pobre mártir que estaba sola y deprimida, de forma injusta y días más tardes desde la izquierda más reaccionaria se han dado golpes en el pecho loando a Fidel Castro como la quinta esencia del ideario progresista.
Entrando en materia, los mismos que se han deshecho en alabanzas a la ex alcaldesa valenciana, son los mismos que meses atrás la repudiaron del partido, son los mismos que la evitaban en los pasillos y pedían que cayese el peso de la justicia sobre ella, por sus supuestas corruptelas... hasta que murió y en un raudo ejercicio de amnesia colectiva se les ha llenado la boca de alabanzas a una gran alcaldesa, una gran mujer y mejor persona. Le han dedicado tweets, artículos y alguna sospechosa crónica de periódico.
Por otra parte, mirando hacia la izquierda, la reacción ha sido la misma: hemos desempolvado del baúl del altillo esa vieja bandera de Cuba, la foto de Fidel con su eterno puro y hemos llenado Facebook de emotivas despedidas a una persona ejemplar y de actitud modélica, durante toda su vida.
No negaré que a mi Fidel me produce un sentimiento romántico, pero su revolución acabó, para mí, cuando se perpetuó durante décadas y décadas en el poder, sin permitir que las libertades en la isla fuesen efectivas y reales.
Por este motivo, no puedo considerar a Fidel un santo, un héroe. En consecuencia, no sacaré la bandera cubana, ni ondeará en mi habitación, junto a la tricolor, el semblante barbudo de Fidel. Lo que pienso de él, seguirá siendo lo mismo que pensaba hace una semana, y lo mismo que hace años. Fue un dictador, lo podemos disfrazar de nostalgia, de romanticismo o decir que los malos fueron los Estados Unidos, pero eso no maquilla sus políticas y sus acciones.
Por esto, la muerte no hace mejores personas a los muertos, solo cambia las conciencias de quienes se quedan.