A nadie nos gusta que los terroristas no cumplan sus condenas y nadie ha propuesto que salgan libremente de las cárceles sin penar por lo que han hecho.
Nadie quiere que se puedan considerar vencedores los terroristas y humilladas sus víctimas. De esta manera, no podemos considerar que los terroristas han ganado porque los que van a salir de la cárcel han pasado más de 20 años en la cárcel y no han conseguido ninguno de los objetivos por los que llenaron España de dolor y sangre. ETA cesó su actividad terrorista sin conseguir ninguno de sus objetivos y ésto es la victoria de todos, de toda la sociedad civil.
Pero estamos en un estado de derecho y por ende, tenemos la obligación de respetar nuestra propia legislación. Sin hacer parches legales que luego desde Estrasburgo nos reprochan e invalidan, y por supuesto tenemos que respetar y acatar los dictámenes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Es complicado digerir que las personas beneficiadas del dictamen del TEDH sean terroristas reconocidos por su ferocidad y actos violentos. Pero el estado debe ejecutar las leyes sin pensar en quien es el beneficiario. Todos tenemos que tener la misma legislación, en las mismas circunstancias. No podemos legislar por venganza, u odio.
¿Por qué que credibilidad ofrecería la justicia si según el nombre del afectado o del acusado, aplicase un rasero u otro? ¿Lo debemos considerar permisible? ¿Debemos permitir que la justicia se haga desde las vísceras? ¿Qué queremos horcas o jueces?
¿por qué este nombre? hace tiempo escuché esta expresión y pretendo ser sincero, aunque sea molesto... como gatos en el estómago. bienvenidos a éste, mi experimento
martes, 29 de octubre de 2013
miércoles, 16 de octubre de 2013
¿La justicia es igual para todos?
La justicia es para todos igual.
Eso debe rezar algún cartel olvidado en un rincón mohoso y olvidado en un sótano de los juzgados.
La justicia es lenta, pero implacable con el pobre ciudadano que no tiene recursos. Se ejecuta sobre él, todo el peso de la ley y sin pudor alguno, paga toda la condena por su pecado. Mientras otra justicia más benévola, más lenta y entorpecida, que a veces no se ejecuta, es seducida por el olor a poder, de los ladrones de corbata y puños con gemelos. Seres que son llevados en volandas, entre una turba de abogados de alto coste.
Mientras nuestro delito es robar un bolso o una cartera. Ellos son ladrones de estado; corrompen las estructuras del estado. Usando sus influencias para enriquecerse y lucrarse. A sabiendas de que luego sus contactos y su poder les eximirá de todo pecado. Quedando exonerados de sus delitos, o en última instancia siendo liberados del error del juez, en forma de indulto del ministro de turno.
De esta manera, y con esta perspectiva, ¿cómo podemos creer en la justicia, para los ladrones con corbata? ¿En qué se pueden basar para que creamos que la justicia es igual para todos y ciega?
Si vemos como el poder influye en las sentencias, en su tramitación, en los juicios y al final ninguno pena por sus delitos, ¿qué elemento nos debería hacer confiar en la justicia?
Es trágico desconfiar de la justicia. Pero cuando las élites pasan por el banquillo sabemos que ninguno penará por sus sobres, por sus recalificaciones, por sus extraños ERE´s, por sus representaciones reales.
Por cierto... ¿qué fue del caso Molinos?
Lo dicho la justicia es para todos igual... siempre que la puedas pagar, por igual.
Eso debe rezar algún cartel olvidado en un rincón mohoso y olvidado en un sótano de los juzgados.
La justicia es lenta, pero implacable con el pobre ciudadano que no tiene recursos. Se ejecuta sobre él, todo el peso de la ley y sin pudor alguno, paga toda la condena por su pecado. Mientras otra justicia más benévola, más lenta y entorpecida, que a veces no se ejecuta, es seducida por el olor a poder, de los ladrones de corbata y puños con gemelos. Seres que son llevados en volandas, entre una turba de abogados de alto coste.
Mientras nuestro delito es robar un bolso o una cartera. Ellos son ladrones de estado; corrompen las estructuras del estado. Usando sus influencias para enriquecerse y lucrarse. A sabiendas de que luego sus contactos y su poder les eximirá de todo pecado. Quedando exonerados de sus delitos, o en última instancia siendo liberados del error del juez, en forma de indulto del ministro de turno.
De esta manera, y con esta perspectiva, ¿cómo podemos creer en la justicia, para los ladrones con corbata? ¿En qué se pueden basar para que creamos que la justicia es igual para todos y ciega?
Si vemos como el poder influye en las sentencias, en su tramitación, en los juicios y al final ninguno pena por sus delitos, ¿qué elemento nos debería hacer confiar en la justicia?
Es trágico desconfiar de la justicia. Pero cuando las élites pasan por el banquillo sabemos que ninguno penará por sus sobres, por sus recalificaciones, por sus extraños ERE´s, por sus representaciones reales.
Por cierto... ¿qué fue del caso Molinos?
Lo dicho la justicia es para todos igual... siempre que la puedas pagar, por igual.
sábado, 5 de octubre de 2013
No creo en las banderas y demás mentiras
Cuando una parte de tu vida la pasas viajando o en largas colas en los aeropuertos. Mientras esperas volar a destinos extraños, exóticos y vives allí increíbles experiencias. Momentos inolvidables y que te marcan de por vida. Te embargan sensaciones indescriptibles y chapurreas idiomas que te parecerían imposibles, para sobrevivir y relacionarte.
Todo esto te cambia el mundo y su forma de entenderlo. Entiendes que la sociedad y el entendimiento están por encima de los egos particulares y de los trapos que se enarbolan como banderas para justificar esos fines privados. A la vez que esas banderas inflaman sentimientos patrioteros para así manipularlos y esconderles la realidad.
Hace mucho que dejé de creer en banderas, estados, naciones e identidades patrióticas. No creo en las banderas por lo que son, sino lo que representan esos valores.
Por eso, no me creo esta impostura de batalla que se libra entre Madrid y Barcelona. Percibo que ambos gobiernos han encontrado la excusa perfecta para soliviantar a sus ultras en contra del otro, con la excusa de la crisis. Siendo la perfecta cortina de humo para esconder las miserias que los dos gobiernos acumulan y así disimular las carencias democráticas y de respeto por los ciudadanos.
Entiendo que cada pueblo debe tener el derecho a decidir sobre su soberanía. Pero creo que la ciudadanía debe ser consciente de cuales son sus principales problemas y saber que sólo desde la unión y la lucha común podremos progresar como naciones y como sociedad.
Todo esto te cambia el mundo y su forma de entenderlo. Entiendes que la sociedad y el entendimiento están por encima de los egos particulares y de los trapos que se enarbolan como banderas para justificar esos fines privados. A la vez que esas banderas inflaman sentimientos patrioteros para así manipularlos y esconderles la realidad.
Hace mucho que dejé de creer en banderas, estados, naciones e identidades patrióticas. No creo en las banderas por lo que son, sino lo que representan esos valores.
Por eso, no me creo esta impostura de batalla que se libra entre Madrid y Barcelona. Percibo que ambos gobiernos han encontrado la excusa perfecta para soliviantar a sus ultras en contra del otro, con la excusa de la crisis. Siendo la perfecta cortina de humo para esconder las miserias que los dos gobiernos acumulan y así disimular las carencias democráticas y de respeto por los ciudadanos.
Entiendo que cada pueblo debe tener el derecho a decidir sobre su soberanía. Pero creo que la ciudadanía debe ser consciente de cuales son sus principales problemas y saber que sólo desde la unión y la lucha común podremos progresar como naciones y como sociedad.
jueves, 19 de septiembre de 2013
podemos morirnos de hambre
Es contradictorio comparar noticias. Es casi subrrealista pensar que corren ríos de lágrimas porque Madrid no será sede de los Juegos Olímpicos. Mientras nadie se apena porque 25000 estudiantes hayan perdido su beca este año pasado y otros tantos miles de universitarios tengan que depender de un mecenazgo este próximo curso.
Es irónico que se den grandes golpes en el pecho los patriotas, porque Eurovegas amenace con irse y a estos buenos salvapatrias no les importe que este año haya descendido la esperanza de vida en España, por primera en décadas. Fruto del destrozo que se está acometiendo en la sanidad pública.
Es trágico que los grandes titulares sean para el “tongo olímpico”, pero que nadie se preocupe en que se pierdan servicios necesarios: como transportes colectivos especiales entre núcleos rurales y capitales, o que los pensionistas sufran una perdida en su calidad de vida al ver como no suben sus pensiones, según el IPC.
Pero todo esto no importa, en España nos va la marcha y nos gusta llenarnos la boca de grandes obras faraónicas. De manera que estas eclipsen la realidad social de miseria que vivimos.
Nos interesa más saber si Barcelona optará a ser sede de los JJOO de invierno, y mientras obviamos el alto porcentaje de miseria infantil que hay.
Así somos, mientras tengamos pan y circo, podemos morirnos de hambre.
Es irónico que se den grandes golpes en el pecho los patriotas, porque Eurovegas amenace con irse y a estos buenos salvapatrias no les importe que este año haya descendido la esperanza de vida en España, por primera en décadas. Fruto del destrozo que se está acometiendo en la sanidad pública.
Es trágico que los grandes titulares sean para el “tongo olímpico”, pero que nadie se preocupe en que se pierdan servicios necesarios: como transportes colectivos especiales entre núcleos rurales y capitales, o que los pensionistas sufran una perdida en su calidad de vida al ver como no suben sus pensiones, según el IPC.
Pero todo esto no importa, en España nos va la marcha y nos gusta llenarnos la boca de grandes obras faraónicas. De manera que estas eclipsen la realidad social de miseria que vivimos.
Nos interesa más saber si Barcelona optará a ser sede de los JJOO de invierno, y mientras obviamos el alto porcentaje de miseria infantil que hay.
Así somos, mientras tengamos pan y circo, podemos morirnos de hambre.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Wert odia al hijo del obrero
Con Septiembre llega el momento en el que la televisión se inunda de felices niños anunciando "la Vuelta al Cole". Mientras los niños de verdad sufríamos las mil plagas de Egipto pensando en que teníamos que volver a lidiar con los análisis de frases o las interminables listas de reyes de historia.
Los que también sufrían, pero en silencio, eran los padres pensando en la montaña de gastos que se les venía encima; libros, matrículas, material ...
Esta sensaciones con la edad, no cambiaron en exceso. En la universidad los sudores fríos eran los mismos. Los alumnos temíamos los exámenes de septiembre y nuestros padres rezaban para que aprobáramos y siguiéramos estudiando con beca.
Beca, mágica palabra que en el estado de derecho en el que vivimos hasta hace unos años, era la garante de la igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. Porque el sentido real de las becas debe ser que permita el igual acceso a la educación y la formación académica a todos los alumnos.
Por ende, no estoy de acuerdo con la mezcla de conceptos que está haciendo el gobierno. Queriendo que confundamos la igualdad de oportunidades, con la excelencia.
Es cierto que todo gobierno debe premiar a los alumnos que obtienen unos resultados muy destacados y meritorios. Pero ésto no debe ser un hándicap para que el resto de alumnos vean dificultado su acceso a la formación quieren hacer, habiendo sacado las pertinaces notas.
De esta manera, percibo que el gobierno quiere mezclar ambos conceptos. Para de esta manera, sacar del circuito universitario a los estudiantes con menos posibilidades económicas, aunque cumplan con su compromiso y vayan aprobando su carrera.
Dando una vuelta de tuerca más a la reforma ideológica del estado que estamos padeciendo. Acercándonos cada vez más a un estado de derechas. Donde la clase rica sea la clase dominante, ilustrada y con sus servicios de calidad. Mientras los obreros tendremos que conformarnos con la caridad, y seguir siendo obreros hasta el fin de nuestros días.
Los que también sufrían, pero en silencio, eran los padres pensando en la montaña de gastos que se les venía encima; libros, matrículas, material ...
Esta sensaciones con la edad, no cambiaron en exceso. En la universidad los sudores fríos eran los mismos. Los alumnos temíamos los exámenes de septiembre y nuestros padres rezaban para que aprobáramos y siguiéramos estudiando con beca.
Beca, mágica palabra que en el estado de derecho en el que vivimos hasta hace unos años, era la garante de la igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. Porque el sentido real de las becas debe ser que permita el igual acceso a la educación y la formación académica a todos los alumnos.
Por ende, no estoy de acuerdo con la mezcla de conceptos que está haciendo el gobierno. Queriendo que confundamos la igualdad de oportunidades, con la excelencia.
Es cierto que todo gobierno debe premiar a los alumnos que obtienen unos resultados muy destacados y meritorios. Pero ésto no debe ser un hándicap para que el resto de alumnos vean dificultado su acceso a la formación quieren hacer, habiendo sacado las pertinaces notas.
De esta manera, percibo que el gobierno quiere mezclar ambos conceptos. Para de esta manera, sacar del circuito universitario a los estudiantes con menos posibilidades económicas, aunque cumplan con su compromiso y vayan aprobando su carrera.
Dando una vuelta de tuerca más a la reforma ideológica del estado que estamos padeciendo. Acercándonos cada vez más a un estado de derechas. Donde la clase rica sea la clase dominante, ilustrada y con sus servicios de calidad. Mientras los obreros tendremos que conformarnos con la caridad, y seguir siendo obreros hasta el fin de nuestros días.
Los nietos del aguilucho
Al hilo de las noticias de estos días, me viene a la mente diversas conversaciones que he tenido con compañeros sobre las funciones de las juventudes de los partidos. Y los que siempre han estado más ligado a los partidos defendían hasta la extenuación que las juventudes debían estar al servicio del partido, estando sumisas y silenciosas en épocas de gobierno. Mientras que al pasar a la oposición debían ser un azote social y bulliciosas, haciendo causas y campañas.
De esta manera, en un principio, me sorprendió ver que dirigentes o militantes de las Nuevas Generaciones del PP rompan esta premisa y hagan público su poco talento democrático. Bien asumiendo poses fascistas o realizando loas al régimen franquista que padeció España,el siglo pasado.
Me parece significativo que se salgan del guión y me temo que estos nietos del aguilucho hayan asumido en su seno que la mayoría despreciativa con la que gobierna el PP España, la mayoría de comunidades y ayuntamientos, les haya llevado a pensar que pueden vilipendiar la democracia, mostrando sus carencias democráticas y añoranzas por el pasado.
Aunque por otra parte, cómo van a saber que el franquismo fue malo, si sus mayores juegan al despiste y no son capaces de quitarse la caspa que les adorna la espalda y siguen sin condenar y repudiar la dictadura franquista.
Pero se hace urgente que las Nuevas Generaciones erradique a estos militantes que no sólo desprecian a la democracia. Sino que además se ríen de los represaliados fusilados, de los que trabajaron forzosamente por defender sus ideas o de los miles que tuvieron que esconderse o vivir callando para no morir una fría noche.
Por ello, es imperioso que tanto el PP, como su sección juvenil condenen estos actos y censuren la dictadura franquista. Ya que sólo así los nietos del aguilucho sabrán que no pueden militar en una supuesta formación juvenil democrática y de derechas y tendrán que irse más a la derecha... si es que existe algo...
De esta manera, en un principio, me sorprendió ver que dirigentes o militantes de las Nuevas Generaciones del PP rompan esta premisa y hagan público su poco talento democrático. Bien asumiendo poses fascistas o realizando loas al régimen franquista que padeció España,el siglo pasado.
Me parece significativo que se salgan del guión y me temo que estos nietos del aguilucho hayan asumido en su seno que la mayoría despreciativa con la que gobierna el PP España, la mayoría de comunidades y ayuntamientos, les haya llevado a pensar que pueden vilipendiar la democracia, mostrando sus carencias democráticas y añoranzas por el pasado.
Aunque por otra parte, cómo van a saber que el franquismo fue malo, si sus mayores juegan al despiste y no son capaces de quitarse la caspa que les adorna la espalda y siguen sin condenar y repudiar la dictadura franquista.
Pero se hace urgente que las Nuevas Generaciones erradique a estos militantes que no sólo desprecian a la democracia. Sino que además se ríen de los represaliados fusilados, de los que trabajaron forzosamente por defender sus ideas o de los miles que tuvieron que esconderse o vivir callando para no morir una fría noche.
Por ello, es imperioso que tanto el PP, como su sección juvenil condenen estos actos y censuren la dictadura franquista. Ya que sólo así los nietos del aguilucho sabrán que no pueden militar en una supuesta formación juvenil democrática y de derechas y tendrán que irse más a la derecha... si es que existe algo...
viernes, 26 de julio de 2013
A los fogones
Cada día es más arduo ser mujer en España. Porque después de décadas de lucha por obtener derechos que se les habían birlado, por motivos morales, nos encontramos que estamos retrocediendo en esa lucha. Hacia una espiral que parece querer devolver a las mujeres a los fogones y los canesús.
Ya es indignante que a día de hoy un mujer tenga que trabajar 82 días más al año. Si quiere cobrar el mismo sueldo que un hombre, por hacer el mismo trabajo.
Pero la involución a la que quiere someter este gobierno a las mujeres no acaba ahí. Ahora en España, gracias a la Iglesia, por mano de Gallardón (menos mal que era el progre del PP) quiere anularles el derecho a decidir sobre cuando ser madres o no. Sino que además podemos observar como los deseos de la Curia siguen dominando las decisiones del gobierno y piden la imposibilidad de que sean madres, si se alejan del modelo tradicional de familia católica. Ya que exigen que las lesbianas o madres solteras tengan que costearse ellas su tratamiento de fertilidad para quedarse embarazadas. Todo en un país con un envejecimiento de su población patente. Lógico, ¿verdad?
Pero la última salvajada, ha llegado esta mañana cuando leo con estupor y repugnancia que para maquillar las cifras de malos tratos domésticos, sólo computarán los que requieran ingreso hospitalariodurante más de 24 horas. Increible y repulsivo, así una torta en un ojo no será registrado y la mujer tendrá que seguir aguantando a su macho alfa de toros y fútbol, porque el gobierno (y Dios) amparan a ese bravucón de encefalograma plano.
Me repugna esta espiral y me da naúseas. Al final, ¿tantos años de lucha, para volver a los fogones en una legislatura? ¿Vamos a permitirlo?
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