Luego me acusarán de no ser aragonés y no sentirme de esta tierra, como si el DNI fuese una patente de corso o permitiese ir repartiendo carnets de sentimientos identitarios.
Pero me chirrió mucho, ver como el día de San Jorge, todos los políticos “aragoneses”, en Aragón, y fuera de ella. Llenaban sus perfiles de las redes sociales, con imágenes alegóricas hacia Aragón, colgaban el himno de Labordeta o ponían fotos de bellos paisajes de esta comunidad.
Supongo que todo este despliegue de “amor hacía la tierra” es propio de quien tiene mala conciencia o mala memoria, o tal vez, ambas situaciones al mismo tiempo.
Porque desde hace mucho tiempo me preguntó; ¿qué hacen los políticos aragoneses por Aragón?
Y reconozco que cada año me hago esta pregunta y no sólo la lista de necesidades de Aragón no mengua (el peaje de la AP2, la eterna A68 de Alcañiz a Zaragoza, y el peaje de Zaragoza a Mallén, el histórico Candanchú, el envejecimiento poblacional, sólo por mencionar unos pocos). Si no que además estos años ha venido creciendo en consonancia con la situación económica; ha aumentado el paro, las industrias se marchan ante la pasividad de la administración, peores condiciones en educación y sanidad, con terribles consecuencias para los aragoneses. Y así, podríamos seguir engrosando la lista, hasta hacerla día a día más larga.
De esta manera, pediría menos golpes en el pecho y menos colgar banderitas el día de Aragón y que nuestros políticos (porque yo también soy parte de Aragón) trabajasen el resto de los días del año en velar por nuestras necesidades y por el desarrollo de esta bella (pero maltratada) comunidad.
¿por qué este nombre? hace tiempo escuché esta expresión y pretendo ser sincero, aunque sea molesto... como gatos en el estómago. bienvenidos a éste, mi experimento
sábado, 26 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
¿periodismo o propaganda?
Llevamos unos años viendo como los medios de comunicación viven su particular crisis. No sólo sufren los rigores de la crisis económico, sino que además se le suma una creciente falta de credibilidad.
De nada sirve que en los foros públicos o en las entrevistas que se hacen a periodistas de referencia se proclame que el periodismo tiene que reinventarse y buscar nuevos medios para llegar a la ciudadanía. Pero luego al abrir sus diarios, oír sus emisoras ves como el sectarismo o el sesgo sigue siendo la nota característica de sus páginas o sus noticias. Me gustaría pensar que esta situación cambiará algún día, si bien es cierto que han ido apareciendo diferentes medios alternativos a los clásicos, aunque por ahora de difusión limitada.
Este panorama que relato lo pudimos ver el viernes, cuando la derecha mediática descargó todo su argumentario y los junta letras poblaron todas las tertulias para defender la actuación de Aguirre,frente a los policías locales, cuando la multaron.
De esta manera, ¿qué satisfacción pueden obtener estos periodistas que después de tantos años de desempeño y labor, tienen que hacer el ridículo en radio, prensa y televisión, comportándose como hooligans destalentados?
¿Es loable irse sin permiso de la policía, derribar una moto, no detenerse cuando te dan el alto? Si lo hubiésemos hecho cualquiera de nosotros, ¿qué nos habría pasado? Y, ¿quién nos habría defendido?
Me gustaría pensar que esta labor de desinformación no es premeditada, pero me cuesta entender que toda la derecha mediática use los mismos argumentos siempre para defender cualquier actuación de los conservadores españoles.
Así, sólo me queda pensar; ¿qué intereses no periodísticos tiene la prensa actual?
De nada sirve que en los foros públicos o en las entrevistas que se hacen a periodistas de referencia se proclame que el periodismo tiene que reinventarse y buscar nuevos medios para llegar a la ciudadanía. Pero luego al abrir sus diarios, oír sus emisoras ves como el sectarismo o el sesgo sigue siendo la nota característica de sus páginas o sus noticias. Me gustaría pensar que esta situación cambiará algún día, si bien es cierto que han ido apareciendo diferentes medios alternativos a los clásicos, aunque por ahora de difusión limitada.
Este panorama que relato lo pudimos ver el viernes, cuando la derecha mediática descargó todo su argumentario y los junta letras poblaron todas las tertulias para defender la actuación de Aguirre,frente a los policías locales, cuando la multaron.
De esta manera, ¿qué satisfacción pueden obtener estos periodistas que después de tantos años de desempeño y labor, tienen que hacer el ridículo en radio, prensa y televisión, comportándose como hooligans destalentados?
¿Es loable irse sin permiso de la policía, derribar una moto, no detenerse cuando te dan el alto? Si lo hubiésemos hecho cualquiera de nosotros, ¿qué nos habría pasado? Y, ¿quién nos habría defendido?
Me gustaría pensar que esta labor de desinformación no es premeditada, pero me cuesta entender que toda la derecha mediática use los mismos argumentos siempre para defender cualquier actuación de los conservadores españoles.
Así, sólo me queda pensar; ¿qué intereses no periodísticos tiene la prensa actual?
martes, 25 de marzo de 2014
¿tenemos dignidad?
Por fin un sábado tarde las redes sociales se han llenado de las noticias que los medios han silenciado. Ha llegado el momento en que Internet nos ha servido para algo más que para poner; “me gusta” a las fotos del viernes noche o al último vídeo de gatitos.
Cuando los silencios cómplices de los grandes medios han acallado las marchas de este pasado sábado en Madrid.
Internet nos ha unido a todos en una sola voz y nos ha servido para ver que empezamos a estar hartos de tantas mentiras, chulerías, prepotencias y chorizos. Estamos hastiados de soportar que sólo le vaya bien a unos pocos, mientras el resto estamos a verlas venir. No queremos que la banca siempre gane, y a este selecto club se le unan de forma impune la iglesia, las eléctricas o Ryanair, gracias a Gallardón y su retrógrada ley del aborto. Estamos hartos de recortes, de perder prestaciones sociales, de pagar más por menos, de ganar menos y trabajar más y en peores condiciones.
Ya era hora de preguntarnos si teníamos dignidad, hacer autocrítica y dar un paso al frente. Así puede que el momento haya llegado.
Y todo sin que los medios se hayan hecho eco de nuestras protestas. De las columnas que han cruzado las ciudades de España. Nos hemos movilizado sólo con nuestras ganas, con nuestra rabia e indignación acumulada. Únicamente con nuestras manos lo hemos hecho posible. Desde todos los rincones de España, diferentes colectivos y mareas nos hemos sumado y todos juntos, nos hemos levantado y hemos decidido marchar y luchar juntos.
Es el momento, no tiene que tener vuelta atrás; no podemos seguir callados y tragando, somos muchos y cada día debemos ser más. Luchamos por nosotros, por nuestro futuro y el de los nuestros.
Hemos despertado y tenemos dignidad.
Cuando los silencios cómplices de los grandes medios han acallado las marchas de este pasado sábado en Madrid.
Internet nos ha unido a todos en una sola voz y nos ha servido para ver que empezamos a estar hartos de tantas mentiras, chulerías, prepotencias y chorizos. Estamos hastiados de soportar que sólo le vaya bien a unos pocos, mientras el resto estamos a verlas venir. No queremos que la banca siempre gane, y a este selecto club se le unan de forma impune la iglesia, las eléctricas o Ryanair, gracias a Gallardón y su retrógrada ley del aborto. Estamos hartos de recortes, de perder prestaciones sociales, de pagar más por menos, de ganar menos y trabajar más y en peores condiciones.
Ya era hora de preguntarnos si teníamos dignidad, hacer autocrítica y dar un paso al frente. Así puede que el momento haya llegado.
Y todo sin que los medios se hayan hecho eco de nuestras protestas. De las columnas que han cruzado las ciudades de España. Nos hemos movilizado sólo con nuestras ganas, con nuestra rabia e indignación acumulada. Únicamente con nuestras manos lo hemos hecho posible. Desde todos los rincones de España, diferentes colectivos y mareas nos hemos sumado y todos juntos, nos hemos levantado y hemos decidido marchar y luchar juntos.
Es el momento, no tiene que tener vuelta atrás; no podemos seguir callados y tragando, somos muchos y cada día debemos ser más. Luchamos por nosotros, por nuestro futuro y el de los nuestros.
Hemos despertado y tenemos dignidad.
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martes, 11 de marzo de 2014
y el PSOE descubrió la pólvora
"Hemos dado un paso hacia atrás. Cuando más nos necesita la sociedad para luchar por los retos del Siglo XXI, estamos luchando por defender valores del siglo XIX." Así definía mi lucha hace tres años por defender la democracia interna en el PSOE
Y de pronto el PSOE descubrió la pólvora. Se despertó un día de su eterno sueño y maravillado de sí mismo descubrió la solución a sus males. La pócima secreta, el vademécum milagroso, la panacea para curar sus heridas y sanar su denostada imagen; unas primarias. Y así, entusiasmados con esa idea se lanzaron en tromba a hablar de democracia interna y del valor de la militancia como base del partido.
Lo reconozco siento mucha curiosidad por saber que opinarán los rectores de alguna agrupación socialista turolense al oír la palabra democracia interna. Sabiendo como llegaron a sus lustrosos cargos. No descarto que les salga algún sarpullido o haciendo un acto de fe enarbolen la bandera de la democracia en un acto de amnesia selectiva.
Porque por este motivo, hace tres años padecí las presiones y las iras del aparato del PSOE por defender el valor de la democracia interna y el respeto a la voluntad mayoritaria de la militancia. Acabando sufriendo "una caza de brujas por defender valores como la libertad de expresión y la democracia dentro de un partido", como manifesté mucho tiempo después. Cuando fui ajusticiado por; "hacer públicas opiniones, ideas, o comentarios opuestos a la línea política del partido; por menoscabar la imagen de los cargos socialistas; por actuar en contra de los acuerdos adoptados por la dirección del partido".
Tal vez, el tiempo me esté dando la razón. Y éste esté empezando a poner a cada uno en su lugar, y algún dirigente turolense pueda sentirse retratado por estos hechos vistos con el paso del tiempo y por la supuesta apuesta del PSOE por la democracia interna.
Yo siempre defendí la democracia interna como una apuesta vital, para construir la vida política, desde el respeto a la militancia. A la vez que se potenciaba el papel de los militantes en las organizaciones políticas. Dado que siempre he creído que los verdaderos dirigentes de los partidos no pueden ser las cúpulas, sino que este poder debe emanar desde la base de la militancia, organizada y participativa.
Puede que tarde para mí... Porque veo los toros desde la barrera, pero sinceramente me alegro de que la democracia interna empiece a integrarse en las formaciones políticas.
Y de pronto el PSOE descubrió la pólvora. Se despertó un día de su eterno sueño y maravillado de sí mismo descubrió la solución a sus males. La pócima secreta, el vademécum milagroso, la panacea para curar sus heridas y sanar su denostada imagen; unas primarias. Y así, entusiasmados con esa idea se lanzaron en tromba a hablar de democracia interna y del valor de la militancia como base del partido.
Lo reconozco siento mucha curiosidad por saber que opinarán los rectores de alguna agrupación socialista turolense al oír la palabra democracia interna. Sabiendo como llegaron a sus lustrosos cargos. No descarto que les salga algún sarpullido o haciendo un acto de fe enarbolen la bandera de la democracia en un acto de amnesia selectiva.
Porque por este motivo, hace tres años padecí las presiones y las iras del aparato del PSOE por defender el valor de la democracia interna y el respeto a la voluntad mayoritaria de la militancia. Acabando sufriendo "una caza de brujas por defender valores como la libertad de expresión y la democracia dentro de un partido", como manifesté mucho tiempo después. Cuando fui ajusticiado por; "hacer públicas opiniones, ideas, o comentarios opuestos a la línea política del partido; por menoscabar la imagen de los cargos socialistas; por actuar en contra de los acuerdos adoptados por la dirección del partido".
Tal vez, el tiempo me esté dando la razón. Y éste esté empezando a poner a cada uno en su lugar, y algún dirigente turolense pueda sentirse retratado por estos hechos vistos con el paso del tiempo y por la supuesta apuesta del PSOE por la democracia interna.
Yo siempre defendí la democracia interna como una apuesta vital, para construir la vida política, desde el respeto a la militancia. A la vez que se potenciaba el papel de los militantes en las organizaciones políticas. Dado que siempre he creído que los verdaderos dirigentes de los partidos no pueden ser las cúpulas, sino que este poder debe emanar desde la base de la militancia, organizada y participativa.
Puede que tarde para mí... Porque veo los toros desde la barrera, pero sinceramente me alegro de que la democracia interna empiece a integrarse en las formaciones políticas.
martes, 25 de febrero de 2014
"no me va el Whatsapp"
El sábado por la tarde ocurrió un cataclismo mundial. Nada que ver con el derrocamiento del presidente de Ucrania. Algo más importante que la salvajada de tratar a pelotazos (y vulnerando los derechos humanos) a inmigrantes en Ceuta. Incluso más relevante que la afición de la derecha española a tener cuentas ocultas en Suiza.
El sábado casi se acaba el mundo y se abren los cielos dando lugar a las sietes plagas bíblicas. Cuando vimos que Whatsapp no funcionaba.
Roma ardió y Troya fue tomada.
Nos sentimos indefensos, sudorosos y nerviosos. El corazón se nos desbocó. Al ver atónito que los mensajes no llegaban y los otros no nos contestaban.
Frenesí, ansiedad y sudores nos invadieron.
“¡El fin del mundo! ¡Qué horror! Ésto no me puede suceder a mí. ¿Por qué?” Pensó más de uno aterrado. Su vida virtual bloqueada y pendiente de los caprichos de las tecnologías. El ocaso de sus días casi alcanzaba a ver. Con la esperanza de que se solventase el problema de forma rauda y así recibir su dosis de mensajes.
El peor de los problemas se cernía en su mente; “¿Cómo poder seguir usando Whatsapp, si está fuera de servicio? ¡Qué terrible injusticia!”
Y de esta manera Twitter se llenó de histéricos lamentos y furiosas quejas, salpicadas con alguna ironía que fueron desplazando a temas menores que pululaban por la red; como la inestabilidad de Ucrania, las tropelías perpetradas contra los inmigrantes en Ceuta o ese dinerito caprichoso que aparece en cuentas extranjeras que nadie sabe de donde ha salido.
Porque lo realmente importante es que; “No me va el Whatsapp”
El sábado casi se acaba el mundo y se abren los cielos dando lugar a las sietes plagas bíblicas. Cuando vimos que Whatsapp no funcionaba.
Roma ardió y Troya fue tomada.
Nos sentimos indefensos, sudorosos y nerviosos. El corazón se nos desbocó. Al ver atónito que los mensajes no llegaban y los otros no nos contestaban.
Frenesí, ansiedad y sudores nos invadieron.
“¡El fin del mundo! ¡Qué horror! Ésto no me puede suceder a mí. ¿Por qué?” Pensó más de uno aterrado. Su vida virtual bloqueada y pendiente de los caprichos de las tecnologías. El ocaso de sus días casi alcanzaba a ver. Con la esperanza de que se solventase el problema de forma rauda y así recibir su dosis de mensajes.
El peor de los problemas se cernía en su mente; “¿Cómo poder seguir usando Whatsapp, si está fuera de servicio? ¡Qué terrible injusticia!”
Y de esta manera Twitter se llenó de histéricos lamentos y furiosas quejas, salpicadas con alguna ironía que fueron desplazando a temas menores que pululaban por la red; como la inestabilidad de Ucrania, las tropelías perpetradas contra los inmigrantes en Ceuta o ese dinerito caprichoso que aparece en cuentas extranjeras que nadie sabe de donde ha salido.
Porque lo realmente importante es que; “No me va el Whatsapp”
martes, 11 de febrero de 2014
luchar sirve, claro que sí
Lo mejor sería no tener memoria para no recordar ciertos pasajes del pasado que he vivido. para poder, de esta manera, saborear los pequeños sorbos de néctar que en días puntuales nos ofrece la vida.
Aunque pensándolo mejor, casi prefiero recordar que me tacharon de loco cuando hice y participé en las dos últimas huelgas generales, o recordar que me dijeron "para que te manifiestas si no sirve para nada" cuando salía con la marea blanca para defender, no mi puesto de trabajo, sino la calidad de un servicio y un derecho básico para la sociedad.
Tampoco me molesta rememorar todas las veces que me han bufado o me han huido cuando hablaba de movilizaciones, de luchar, de protestar y me argüían que "no nos escuchan". Y mucho menos, me duele evocar todas las veces que he explicado lo necesario que era (y es) movilizarse "para ir creando conciencia de que somos una sociedad viva que lucha y moviliza por sus intereses".
Pues, al final, el tiempo me va dando la razón, en pequeñas dosis, pero me reafirman en que hay que luchar; los barrenderos de Madrid nos mostraron el camino. Nos recordaron que la lucha es necesaria, que todos juntos podemos.
Luego los vecinos de Gamonal consiguieron parar los intereses privados de unos pocos y lo hicieron luchando todos a una. Y la última que hemos visto es la importantísima victoria de la Marea Blanca de Madrid que ha conseguido abortar las ansías privatizadoras de la sanidad pública madrileña.
Y, ¿cómo lo han hecho? Con protestas, con lucha, jugándose su comodidad de quedarse un domingo por la mañana en casa leyendo la prensa con un café, saliendo a la calle. Haciendo paros e implicando a la sociedad, en una lucha y finalmente yendo todos a una.
Luchando y siendo visibles, se pueden conseguir los objetivos. Podemos parar esta máquina que está destruyendo nuestro bienestar y nos quiere pobres y arrodillados. Pero tenemos que tener conciencia y ser conscientes de que juntos podemos.
Así en días como hoy,me siento muy orgullosos de los que luchan contra las injusticias, por el bien de la sociedad y me animan a seguir en mi lucha diaria.
Aunque pensándolo mejor, casi prefiero recordar que me tacharon de loco cuando hice y participé en las dos últimas huelgas generales, o recordar que me dijeron "para que te manifiestas si no sirve para nada" cuando salía con la marea blanca para defender, no mi puesto de trabajo, sino la calidad de un servicio y un derecho básico para la sociedad.
Tampoco me molesta rememorar todas las veces que me han bufado o me han huido cuando hablaba de movilizaciones, de luchar, de protestar y me argüían que "no nos escuchan". Y mucho menos, me duele evocar todas las veces que he explicado lo necesario que era (y es) movilizarse "para ir creando conciencia de que somos una sociedad viva que lucha y moviliza por sus intereses".
Pues, al final, el tiempo me va dando la razón, en pequeñas dosis, pero me reafirman en que hay que luchar; los barrenderos de Madrid nos mostraron el camino. Nos recordaron que la lucha es necesaria, que todos juntos podemos.
Luego los vecinos de Gamonal consiguieron parar los intereses privados de unos pocos y lo hicieron luchando todos a una. Y la última que hemos visto es la importantísima victoria de la Marea Blanca de Madrid que ha conseguido abortar las ansías privatizadoras de la sanidad pública madrileña.
Y, ¿cómo lo han hecho? Con protestas, con lucha, jugándose su comodidad de quedarse un domingo por la mañana en casa leyendo la prensa con un café, saliendo a la calle. Haciendo paros e implicando a la sociedad, en una lucha y finalmente yendo todos a una.
Luchando y siendo visibles, se pueden conseguir los objetivos. Podemos parar esta máquina que está destruyendo nuestro bienestar y nos quiere pobres y arrodillados. Pero tenemos que tener conciencia y ser conscientes de que juntos podemos.
Así en días como hoy,me siento muy orgullosos de los que luchan contra las injusticias, por el bien de la sociedad y me animan a seguir en mi lucha diaria.
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jueves, 30 de enero de 2014
mis amigos no son números
Hablar de la realidad con datos, estadísticas o porcentajes hace que quede desvirtualizada y nos hace perder la referencia de en que situación estamos.
Es diferente hablar de la tasa de paro juvenil que hay en España a pensar en cómo afecta el paro a mis amigos.
Recuerdo que en los albores de la crisis, nos vendían que los universitarios quedaríamos al margen de la crisis. Que íbamos a ser el motor de la España del futuro. Que no tendríamos que temer por nuestros puestos de trabajos, porque somos la generación mejor formada. Esto nos contaban allá por el 2008, con el paso del tiempo ves que la realidad es diferente y en el 2014 compruebas como la crisis se ha cebado con todos, y ha dado igual la preparación académica de cada uno.
Los jóvenes, esa generación tan bien preparada, vivimos un; "sálvese quien pueda" y algunos miramos más allá de las fronteras, porque no queremos caer en las tristes cifras del paro y la rabia por ver cercenado un futuro que nunca hemos podido disfrutar.
Antes lo comentaba, las cifras cambian cuando hablas de la realidad cercana y ves a amigos que prestan sus servicios de forma altruista a instituciones académicas, para poder algún día hacer el doctorado. Otros luchan por encontrar un esquivo trabajo, mientras siguen estudiando o esperando unas oposiciones que nunca llegan. O hablas con algún otro que te comenta que hasta hace poco lo iban renovado mes a mes y ahora le han hecho un "extraño contrato" para poder seguir trabajando.
La realidad es peor cuando le pones caras y máxime si esas caras son las de tus amigos. Vivimos malos tiempos y me queda la sensación amarga en la boca que vamos a tener que sobrevivir y capear el temporal, a la espera que éste pase. Para que una vez que empecemos a sacar cabeza, si aún estamos en España, ver que futuro podemos tener.
Es diferente hablar de la tasa de paro juvenil que hay en España a pensar en cómo afecta el paro a mis amigos.
Recuerdo que en los albores de la crisis, nos vendían que los universitarios quedaríamos al margen de la crisis. Que íbamos a ser el motor de la España del futuro. Que no tendríamos que temer por nuestros puestos de trabajos, porque somos la generación mejor formada. Esto nos contaban allá por el 2008, con el paso del tiempo ves que la realidad es diferente y en el 2014 compruebas como la crisis se ha cebado con todos, y ha dado igual la preparación académica de cada uno.
Los jóvenes, esa generación tan bien preparada, vivimos un; "sálvese quien pueda" y algunos miramos más allá de las fronteras, porque no queremos caer en las tristes cifras del paro y la rabia por ver cercenado un futuro que nunca hemos podido disfrutar.
Antes lo comentaba, las cifras cambian cuando hablas de la realidad cercana y ves a amigos que prestan sus servicios de forma altruista a instituciones académicas, para poder algún día hacer el doctorado. Otros luchan por encontrar un esquivo trabajo, mientras siguen estudiando o esperando unas oposiciones que nunca llegan. O hablas con algún otro que te comenta que hasta hace poco lo iban renovado mes a mes y ahora le han hecho un "extraño contrato" para poder seguir trabajando.
La realidad es peor cuando le pones caras y máxime si esas caras son las de tus amigos. Vivimos malos tiempos y me queda la sensación amarga en la boca que vamos a tener que sobrevivir y capear el temporal, a la espera que éste pase. Para que una vez que empecemos a sacar cabeza, si aún estamos en España, ver que futuro podemos tener.
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