Pablo Casado es una fuente inagotable de titulares de consumo rápido. El último de ellos fue animarnos a loar al rey a la voz de: "Viva el Rey", cuando inaugurásemos un hospital. Como si el susodicho personaje nos regalase hospitales, bibliotecas o kilómetros de carreteras por su Real gracia.
Antes de entrar, en materia sería importante y vital señalar que el Rey no nos concede nada. Son nuestros impuestos los que sufragan esas carreteras, los libros que rellenan los estantes de las bibliotecas y los que pagan los sueldos de todos aquellos que trabajamos en los centros sanitarios públicos.
Por ello, teniendo en cuenta la normativa que me impide menospreciar la imagen del Rey, no veo la necesidad de elogiar a dicha figura pública, en ningún momento de mi vida diaria. Excepción hecha si acometemos un debate sobre qué modelo de Estado entiendo que deberíamos tener.
Una vez zanjado los temas periféricos, creo que la idea de Pablo Casado fue ridícula, superficial y falta de contenido. Quiso crear un eslogan para lanzar una loa, destemplada, al Rey. Y por ende, le salió mal.
Porque siguiendo su lógica podríamos decir: "Viva el Rey", cada vez que alguien del PP entra en una sala de Justicia, o que un empresario vinculado al PP es juzgado por unos apaños o unos contratos irregulares. Podríamos decir: "Viva el Rey", cuando la reforma laboral del PP permite que obreros se vayan a la calle sin indemnización y sus compañeros trabajen más horas por menos sueldo.
Porque si la lógica de Casado es que el Rey es el responsable de todo lo bueno y es un ser magnánimo que todo lo puede, también lo será de lo malo que sucede en este país, por extensión.
Aunque, pensándolo bien, si esto fuese así, me reafirmo en mi anunciado debate sobre el modelo de Estado que quiero y yo sí que grito: "Viva la República".
¿por qué este nombre? hace tiempo escuché esta expresión y pretendo ser sincero, aunque sea molesto... como gatos en el estómago. bienvenidos a éste, mi experimento
martes, 23 de octubre de 2018
miércoles, 3 de octubre de 2018
Los peligros de citar a Faulkner
Uno de los diálogos más memorables de: "Amanece, que no es poco" dice así: "Y ahora me dicen que ha escrito usted "Luz de agosto", la novela de Faulkner, ¡de William Faulkner! [...] ¿es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner?. Pero hombre, copiar a Faulkner."
A muchos de nuestros políticos les está ocurriendo eso mismo. Pensando que no conocemos al susodicho se estaban dedicando a copiar trabajos, fragmentos de tesis o a inventarse masters o doctorados que nunca han realizado. Pero al final resulta que "en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner" y les hemos acabado pillando.
Una presidenta dimitió por un master poco claro, la ministra fue dimitida por unas sospechas, Ribera ha modificado su currículum en varias ocasiones, Pedro Sánchez se dedicaba a copiar ideas ajenas para su tesis, sin citarlas luego y Casado anda agradecido al buen hacer de la Fiscalía que le ha eximido de rendir cuentas por las dudas que no se han despejado.
De toda esta lamentable historia, lo que mayor gravedad reviste, para mí, es el peligroso descrédito que supone estas corruptelas y opacidades para la imagen de la Universidad y de sus alumnos. Los cuales, con mucho esfuerzo, y en numerosos casos por los recortes de becas, con verdaderas dificultades económicas hemos tenido que costearnos nuestra formación universitaria y de posgrado. Para acabar viendo como los títulos, en la bancada de enfrente se regalan por llevar el carné adecuado.
Estos hechos constatan con la manida: "cultura del esfuerzo" que desde la política nos han querido vender a los hijos de los obreros. En base a la cual, nada se nos regalaba y los títulos universitarios solo se obtenían en base a la dedicación y a horas de estudio. Esta patraña hemos podido comprobar como se cae, y los tentáculos de la corrupción política llegan hasta los ámbitos académicos y los títulos se conceden, con más facilidad si sabes citar de forma oportuna a Faulker. Privilegio que los hijos de los obreros nunca hemos tenido.
A muchos de nuestros políticos les está ocurriendo eso mismo. Pensando que no conocemos al susodicho se estaban dedicando a copiar trabajos, fragmentos de tesis o a inventarse masters o doctorados que nunca han realizado. Pero al final resulta que "en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner" y les hemos acabado pillando.
Una presidenta dimitió por un master poco claro, la ministra fue dimitida por unas sospechas, Ribera ha modificado su currículum en varias ocasiones, Pedro Sánchez se dedicaba a copiar ideas ajenas para su tesis, sin citarlas luego y Casado anda agradecido al buen hacer de la Fiscalía que le ha eximido de rendir cuentas por las dudas que no se han despejado.
De toda esta lamentable historia, lo que mayor gravedad reviste, para mí, es el peligroso descrédito que supone estas corruptelas y opacidades para la imagen de la Universidad y de sus alumnos. Los cuales, con mucho esfuerzo, y en numerosos casos por los recortes de becas, con verdaderas dificultades económicas hemos tenido que costearnos nuestra formación universitaria y de posgrado. Para acabar viendo como los títulos, en la bancada de enfrente se regalan por llevar el carné adecuado.
Estos hechos constatan con la manida: "cultura del esfuerzo" que desde la política nos han querido vender a los hijos de los obreros. En base a la cual, nada se nos regalaba y los títulos universitarios solo se obtenían en base a la dedicación y a horas de estudio. Esta patraña hemos podido comprobar como se cae, y los tentáculos de la corrupción política llegan hasta los ámbitos académicos y los títulos se conceden, con más facilidad si sabes citar de forma oportuna a Faulker. Privilegio que los hijos de los obreros nunca hemos tenido.
viernes, 14 de septiembre de 2018
Las fotos de nuestros políticos.
Este fin de semana hemos quitado el agua de la piscina, hemos guardado el bañador y la toalla. Hemos vuelto a encender el despertador para retomar la vuelta al cole. En esta tesitura nuestros políticos ya llevan unas semanas de adelanto, y mientras empieza la actividad en los parlamentos se han dedicado a inaugurar el curso político pre electoral, con fotos y titulares de periódico.
Uno de ellos ha sido nuestro presidente autonómico, el cual en sus primeras semanas de retorno, después de las vacaciones, se ha ido a posar a varias localidades de Aragón, con diversas empresas ligadas a la ganadería, con el fin: "conocer las necesidades del sector".
Estos actos me produce varias reflexiones, de las cuales me gustaría obtener respuesta.
1/ ¿Por qué elige empresas privadas (las cuales no tienen, teóricamente, ninguna relación con la Administración Pública) para darse un baño de masas? ¿Por qué no elige inaugurar el curso político con sus trabajadores, con los funcionarios que intentamos cada día sostener el sistema público, con nuestro desempeño?
Porque me parecería más interesante que se reuniese con los trabajadores de SARGA, para solucionar su conflicto laboral y que les explique porqué ha reducido la DGA la plantilla, con el claro riesgo que supone esto para el medio ambiente y, especialmente, en la vigilancia y prevención de incendios.
O me habría gustado que se hubiese reunido con los trabajadores y usuarios del hospital de Alcañiz, para explicar el ritmo que llevan las obras y cuando estará finalizado y cómo se va cumplir las necesidades de profesionales que tendrá.
Pero esto no ocurrió, decidió hacerse la foto con varias empresas privadas, "por el bien del sector". Esto me lleva a la segunda reflexión:
2/ Si visitó varias empresas ligadas al sector ganadero, por "el bien del sector". ¿No habría sido mejor reunir a la patronal (que representa a todas las empresas aragonesas) en Pignatelli y no solo recabar la opinión de dos de ellas?
La verdad, que me encantaría saber los motivos de esta actuación y el porqué de lo que no ocurrió y planteo. Creo que así comprenderíamos las acciones políticas con más claridad y entenderíamos mejor las acciones de nuestros políticos.
Uno de ellos ha sido nuestro presidente autonómico, el cual en sus primeras semanas de retorno, después de las vacaciones, se ha ido a posar a varias localidades de Aragón, con diversas empresas ligadas a la ganadería, con el fin: "conocer las necesidades del sector".
Estos actos me produce varias reflexiones, de las cuales me gustaría obtener respuesta.
1/ ¿Por qué elige empresas privadas (las cuales no tienen, teóricamente, ninguna relación con la Administración Pública) para darse un baño de masas? ¿Por qué no elige inaugurar el curso político con sus trabajadores, con los funcionarios que intentamos cada día sostener el sistema público, con nuestro desempeño?
Porque me parecería más interesante que se reuniese con los trabajadores de SARGA, para solucionar su conflicto laboral y que les explique porqué ha reducido la DGA la plantilla, con el claro riesgo que supone esto para el medio ambiente y, especialmente, en la vigilancia y prevención de incendios.
O me habría gustado que se hubiese reunido con los trabajadores y usuarios del hospital de Alcañiz, para explicar el ritmo que llevan las obras y cuando estará finalizado y cómo se va cumplir las necesidades de profesionales que tendrá.
Pero esto no ocurrió, decidió hacerse la foto con varias empresas privadas, "por el bien del sector". Esto me lleva a la segunda reflexión:
2/ Si visitó varias empresas ligadas al sector ganadero, por "el bien del sector". ¿No habría sido mejor reunir a la patronal (que representa a todas las empresas aragonesas) en Pignatelli y no solo recabar la opinión de dos de ellas?
La verdad, que me encantaría saber los motivos de esta actuación y el porqué de lo que no ocurrió y planteo. Creo que así comprenderíamos las acciones políticas con más claridad y entenderíamos mejor las acciones de nuestros políticos.
lunes, 27 de agosto de 2018
Franquismoplasmosis
La comunidad científica anda en estas últimas fechas algo revolucionada, por el descubrimiento de un antiguo virus que según los datos oficiales estaba extinto.
El Franquismoplasmosis es un virus endémico de España que se creía erradicado hace más de 40 años, tal vez algún brote muy puntual que se pensaba controlado. Este germen se caracterizaba por afectar a personas de mediana edad, con una alta necesidad de alabar a caducos personajes que representaban a nuestra negra historia, poca empatía por las opiniones divergentes, afección por la represión y manipulación de la historia y un fuerte sentimiento autoritario. Pero en estas fechas recientes, se ha visto un fuerte rebrote de este virus con una característica nueva, está afectando a gente joven.
De esta manera, se espera que la Organización Mundial de la Salud declare España en cuarentena y dedique sus esfuerzos a erradicar este virulento virus, con gran capacidad de contagio entre la población que no había sido expuesta anteriormente, Para así evitar que se expanda.
Ya que esta nueva cepa ataca el cerebro y los ojos generando paranoias, falsedades, neurosis, deformación de la percepción de la realidad e inseguridad que se traduce en insultar a aquellos que no piensan como uno mismo.
Según las últimas noticias se cree que el foco de infección estaría en una zona denominada el Valle de los Caídos, pero los científicos no han podido comprobar esta información, porque no les dejan entrar bajo supercherías que no entienden.
Finalmente, desde la OMS se está trabajando en una nueva vacuna, para prevenir futuros contagios, cuyo nombre experimental es el de: "Si España es una democracia que lo sea de verdad y dejemos de amparar a los franquistas y sus diatribas".
El Franquismoplasmosis es un virus endémico de España que se creía erradicado hace más de 40 años, tal vez algún brote muy puntual que se pensaba controlado. Este germen se caracterizaba por afectar a personas de mediana edad, con una alta necesidad de alabar a caducos personajes que representaban a nuestra negra historia, poca empatía por las opiniones divergentes, afección por la represión y manipulación de la historia y un fuerte sentimiento autoritario. Pero en estas fechas recientes, se ha visto un fuerte rebrote de este virus con una característica nueva, está afectando a gente joven.
De esta manera, se espera que la Organización Mundial de la Salud declare España en cuarentena y dedique sus esfuerzos a erradicar este virulento virus, con gran capacidad de contagio entre la población que no había sido expuesta anteriormente, Para así evitar que se expanda.
Ya que esta nueva cepa ataca el cerebro y los ojos generando paranoias, falsedades, neurosis, deformación de la percepción de la realidad e inseguridad que se traduce en insultar a aquellos que no piensan como uno mismo.
Según las últimas noticias se cree que el foco de infección estaría en una zona denominada el Valle de los Caídos, pero los científicos no han podido comprobar esta información, porque no les dejan entrar bajo supercherías que no entienden.
Finalmente, desde la OMS se está trabajando en una nueva vacuna, para prevenir futuros contagios, cuyo nombre experimental es el de: "Si España es una democracia que lo sea de verdad y dejemos de amparar a los franquistas y sus diatribas".
lunes, 13 de agosto de 2018
¿Lo que nos interesa?
Mi madre siempre me solía decir que ella tenía sordera selectiva, oía lo que le interesaba. Y ciertamente, creo que algo de eso tenemos en la sociedad.
Llevo un tiempo observando los comportamientos de mis amistades en Facebook y como reaccionan a mis publicaciones.
En este tiempo, he llegado a la reflexión de que la mayoría de ellas me leen lo que escribo, pero pasan de soslayo si estas les molestan ideológicamente. A saber, si critico al nuevo gobierno socialista, porque su política se basa en grandilocuentes anuncios para encandilar a su potencial electorado y luego con el paso de los días vemos que no cumplen lo anunciado. Los votantes socialistas callan y me caen los "me gusta" de la derecha. Pero si, por el contrario, rechazo la demagogia de Pablo Casado y su supuesto master o la última medida fascista propuesta por el gobierno italiano, la derecha calla y las loas me llegan de esos socialistas que antes evitaron mis publicaciones.
Esta situación, me lleva a pensar que aunque podemos confrontar información de forma muy fácil en Facebook, por ejemplo, y debatir con ella o reflexionar sobre ella. Evitamos a toda costa este debate, seguimos encerrados en nuestras ideas políticas, como si fuesen una trinchera desde la que disparar a la otra persona. Que, a la postre, consideramos un rival. Evitando de esta manera, en todos los casos, que nos puedan hacer ver la realidad de otra manera posible, porque nuestra fe sucumbiría. Y me parece peligroso este punto, porque la ideología no debe ser un acto de fe, sino la consecución de un razonamiento lógico y madurado en el tiempo. No creo que debamos ser de uno u otro: "porque sí". Sino en base a unos valores que hemos incorporado a nuestra vida y sabemos defender. A la par que debemos estar dispuestos a contrastar, sin miedos o tapujos.
Porque solo desde el debate y contrastando las ideas podemos crecer y llegar a reflexiones que nos permitan entender como es la realidad que nos rodea. Pudiendo discernir errores y aciertos, mentiras y ambigüedades. Solo así podremos ser críticos con nuestros políticos y exigirles, siempre, las acciones que necesitamos y no loarlos, solo, según su color politico.
Llevo un tiempo observando los comportamientos de mis amistades en Facebook y como reaccionan a mis publicaciones.
En este tiempo, he llegado a la reflexión de que la mayoría de ellas me leen lo que escribo, pero pasan de soslayo si estas les molestan ideológicamente. A saber, si critico al nuevo gobierno socialista, porque su política se basa en grandilocuentes anuncios para encandilar a su potencial electorado y luego con el paso de los días vemos que no cumplen lo anunciado. Los votantes socialistas callan y me caen los "me gusta" de la derecha. Pero si, por el contrario, rechazo la demagogia de Pablo Casado y su supuesto master o la última medida fascista propuesta por el gobierno italiano, la derecha calla y las loas me llegan de esos socialistas que antes evitaron mis publicaciones.
Esta situación, me lleva a pensar que aunque podemos confrontar información de forma muy fácil en Facebook, por ejemplo, y debatir con ella o reflexionar sobre ella. Evitamos a toda costa este debate, seguimos encerrados en nuestras ideas políticas, como si fuesen una trinchera desde la que disparar a la otra persona. Que, a la postre, consideramos un rival. Evitando de esta manera, en todos los casos, que nos puedan hacer ver la realidad de otra manera posible, porque nuestra fe sucumbiría. Y me parece peligroso este punto, porque la ideología no debe ser un acto de fe, sino la consecución de un razonamiento lógico y madurado en el tiempo. No creo que debamos ser de uno u otro: "porque sí". Sino en base a unos valores que hemos incorporado a nuestra vida y sabemos defender. A la par que debemos estar dispuestos a contrastar, sin miedos o tapujos.
Porque solo desde el debate y contrastando las ideas podemos crecer y llegar a reflexiones que nos permitan entender como es la realidad que nos rodea. Pudiendo discernir errores y aciertos, mentiras y ambigüedades. Solo así podremos ser críticos con nuestros políticos y exigirles, siempre, las acciones que necesitamos y no loarlos, solo, según su color politico.
viernes, 3 de agosto de 2018
No es el taxi, estúpido.
Corrían los primeros años de la década de los 90 y Bush padre se encaminaba a una previsible cómoda victoria. El triunfo ante la URSS, y la Guerra del Golfo Pérsico, así lo hacían intuir. Pero a este mastodonte político se le cruzó un joven medio desconocido y con un sencillo eslogan cambió el curso de esas elecciones: “La economía, estúpido”
De esta manera, parafraseando a Bill Clinton no es el taxi lo que nos jugamos. Son los derechos de todos los trabajadores. Ayer fueron los compañeros de Amazon, anteayer los de Glovo y Deliveroo. Hoy son los taxistas que luchan por no permitir que las empresas del gran capital mermen sus derechos y sesguen los derechos laborales, por un sueldo de miseria. Porque mañana, puede ser tu sector, o el mío el que se vea dominado por una app que solo entiende de beneficios a costa de cercenar los derechos laborales, el sueldo de sus trabajadores y las opciones de un futuro digno.
Por eso, ante las infamias, vendettas particulares, y la falta de solidaridad con el gremio en lucha, siento pena.
Como dice un compañero: “los derechos laborales no agarran bien” y “deben pensar que nos los trajeron unos seres mágicos que descendieron a la tierra en unicornios rosas, por un arco iris”, me suele remarcar otro amigo.
Ante todo tipo de agresiones laborales, que nos recorten nuestros ya escuálidos derechos, los trabajadores solo podemos responder desde la solidaridad, la comprensión y empatía hacia los compañeros en lucha.
Luego, seguramente, todos hemos tenido desavenencias con algún taxista, pero este hecho no justifica volcar nuestro odio hacia ellos, en este momento. Como anteriormente muchos hicieron contra otros sectores que se declararon en huelga, para defender sus derechos y los de todos.
No es el enfoque correcto despreciar la lucha de unos compañeros trabajadores, porque solo de esta manera estamos haciendo más fuerte a las empresas. Solo desde la solidaridad podemos salir victoriosos y conseguir no perder más derechos.
Por eso, son los derechos de todos, los que nos jugamos en cada huelga, ERE o despido. No es el taxi, estúpido.
martes, 17 de julio de 2018
Somos unos vagos, otra vez
Será que el inefable Jordi Sevilla ha vuelto a pisar Moncloa y ha resucitado su cruzada contra los funcionarios. Agitando a la sociedad contra los terribles funcionarios y nuestras múltiples horas de café y escaqueos para ir a comprar. Pero el caso es que en estas últimas semanas ya son varias personas las que se referían, en mi presencia, a nosotros, los funcionarios, como vagos, ineficaces, personas que hacemos perder dinero a la empresa, mal organizados y carentes de motivación.
Deben suponer mis compañeros, amigos, familia, que yo no soy funcionario, o, simplemente, buscan que salga a defender mi gremio, con los tópicos en ristre.
Intento ser franco con ellos y no exaltarme. Por ello presento el debate en otros términos; todos tenemos compañeros de trabajo que trabajan más o menos, que su implicación con el trabajo es nula o se desviven. Gente que llega casi siempre tarde o aquellos que no les importa ayudar al de la mesa de al lado.
Por esto mismo, creo que es más coherente particularizar cada ambiente o lugar de trabajo. Porque caer en tópicos me obligaría a decir que los fontaneros nunca son puntuales o los mecánicos nunca hacen facturas. Y así reducimos el debate a un intercambio de sandeces de barra de bar.
No soy funcionario por ser vago, ni por elección divina. Para mí es un compromiso con mi profesión y con la sociedad que me rodea, y lo entiendo desempeñando mi profesión dentro de la sanidad pública. Intentando, de esta manera, aportar la máxima calidad y el mejor servicio posible.
Por ello es complicado que nos quieran valorar la productividad, ¿cuál es la mía? Y, ¿la de un Administrativo de la Seguridad Social?
Muchos de nosotros no podemos ser computados en términos económicos. Pero ello no quiere decir que salgamos caros y seamos ineficaces, como me reprochaban días atrás.
Ser funcionario, es una elección laboral. Mas serlo no te convierte en vago o en empleado del mes. Esto seguramente, lo traemos todos de casa y por estar en una oficina del INAEM o en la ferretería de la esquina nuestra actitud laboral será la misma. No nos transformamos.
En consecuencia, entiendo que estos debates reverdecen con el paso del tiempo y vuelven a llenar las tertulias cuñadas de los bares. Pero considero muy estéril hablar de espacios comunes y tópicos-. Mientras pasan los días y no somos capaces, como trabajadores, de mejorar las condiciones laborales, de todos nosotros. Porque nos perdemos en estos debate vacuos y postizos.
Deben suponer mis compañeros, amigos, familia, que yo no soy funcionario, o, simplemente, buscan que salga a defender mi gremio, con los tópicos en ristre.
Intento ser franco con ellos y no exaltarme. Por ello presento el debate en otros términos; todos tenemos compañeros de trabajo que trabajan más o menos, que su implicación con el trabajo es nula o se desviven. Gente que llega casi siempre tarde o aquellos que no les importa ayudar al de la mesa de al lado.
Por esto mismo, creo que es más coherente particularizar cada ambiente o lugar de trabajo. Porque caer en tópicos me obligaría a decir que los fontaneros nunca son puntuales o los mecánicos nunca hacen facturas. Y así reducimos el debate a un intercambio de sandeces de barra de bar.
No soy funcionario por ser vago, ni por elección divina. Para mí es un compromiso con mi profesión y con la sociedad que me rodea, y lo entiendo desempeñando mi profesión dentro de la sanidad pública. Intentando, de esta manera, aportar la máxima calidad y el mejor servicio posible.
Por ello es complicado que nos quieran valorar la productividad, ¿cuál es la mía? Y, ¿la de un Administrativo de la Seguridad Social?
Muchos de nosotros no podemos ser computados en términos económicos. Pero ello no quiere decir que salgamos caros y seamos ineficaces, como me reprochaban días atrás.
Ser funcionario, es una elección laboral. Mas serlo no te convierte en vago o en empleado del mes. Esto seguramente, lo traemos todos de casa y por estar en una oficina del INAEM o en la ferretería de la esquina nuestra actitud laboral será la misma. No nos transformamos.
En consecuencia, entiendo que estos debates reverdecen con el paso del tiempo y vuelven a llenar las tertulias cuñadas de los bares. Pero considero muy estéril hablar de espacios comunes y tópicos-. Mientras pasan los días y no somos capaces, como trabajadores, de mejorar las condiciones laborales, de todos nosotros. Porque nos perdemos en estos debate vacuos y postizos.
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